Archive for 30 noviembre 2011

ADVERTENCIA

Debemos amarnos antes de que sospechen

que hay dos seres que intentan ser felices,

antes de que lo sepan los profetas de la angustia,

lo que saben las cosas que debemos hacer,

los que llevan por dentro la frustración y quieren

que todo el mundo ordene la cama al levantarse.

Los grandes consejeros de la felicidad ajena

habrán de protegerte, mimosos, comprensivos,

casi paternalistas, te dirán desde afuera,

lavándose las manos:

“ten cuidado con ese,

puede hacerte el amor a medianoche

y dejar un insomnio perenne en tus mañanas,

arrastrar tu doméstico sosiego a sus abismos,

desaliñar tus cactus

y trastornar tus peces de colores.

Ten cuidado con ese,

tiene aspecto inquietante y subversivo

y puede derrumbar la certidumbre donde yaces”.

Amaménos ahora, te lo advierto:

mañana habrá un ejército de sabios

cerrando los caminos, proponiendo el ayuno,

encharcando el amor con sus consejos.

Autor: Sergio Morales Vera

De su libro: Intimos Vitrales

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POEMA DE VIERNES

Duele este viernes, como una alegría,

usa perfume de fin de semana

y al saborearlo como a una manzana

comprendo que estoy vivo, todavía.

 

Tiene este viernes algo de utopía

o de pasión que se desnuda ufana,

y con sonrisa ingenua  y holgazana

me advierte: sigues vivo, todavía.

 

Resaca alegre de un ayer perdido,

abriendo paso a un tiempo diferente,

pregona luces, y a cantar me invita:

 

hoy que pensé sentirme malherido

estoy sintiendo un júbilo creciente.

¿Será este viernes Dios, que me visita?

 

Autor: Sergio Morales Vera

Del libro “Poemas de viernes”

NORMAS POPULARES PARA EL BIENESTAR Y EL BUEN VIAJAR

En cierta ocasión en que me disponía a viajar, y mientras esperaba el anuncio de mi tren, vi un pequeño cartel que alguien con intenciones de mejorar a los demás, había pegado en una de las paredes de la estación.

Era un sencillo listado de preguntas y respuestas cuya obvia finalidad era contribuir a disminuir el natural estrés que asalta a los viajeros, ante los riesgos de convertirse en parte de un coche en movimiento.

¿CUÁL ES EL DÍA MÁS BELLO? Era la primera interrogante. De inmediato recordé paisajes, conciertos, atardeceres de horizonte engalanado, instantes de fina intimidad, metas alcanzadas. Sin embargo, para el autor de aquella especie de encuesta el día más bello no era otro que el presente, es decir el HOY, el que se vive a cada instante.

La siguiente pregunta, ¿QUÉ ES LO MÁS FÁCIL? tenía como respuesta: EQUIVOCARSE, lo que me pareció un llamado a la autoestima, un intento de aumentar la confianza en uno mismo: ya que cometer un error es algo que le sucede a cualquiera y  que se sabe casi siempre tarde.

El anónimo altruista continuaba: ¿CUÁL ES EL PEOR OBSTÁCULO? y a renglón seguido respondía: EL MIEDO, así que como por mi mente deambulaba el temor a un accidente ferroviario o a quedarme dormido y desembarcar en una estación desconocida, nada mejor que ese pensamiento para restaurar mi valentía.

Me vino como anillo al dedo que aquél interlocutor desconocido me diera motivos reconfortantes para viajar, pues al leer que la respuesta a la siguiente pregunta: ¿CUÁL ES LA DISTRACCIÓN MÁS HERMOSA? Supe que era: EL TRABAJO y pensé que valía la pena emprender el camino al entretenimiento.

Otra buena propuesta fue considerar que los mejores profesores son LOS NIÑOS, ello hizo que mi mente se llenara de frases célebres, giros audaces, ejemplos de sinceridad, chistes adorables y otras amorosas vivencias con las que esos pequeños seres siempre me han hecho pensar que ser adulto no siempre es ventajoso.

¿CUÁL ES LA PRIMERA NECESIDAD?  -continuaba el cuestionario-. Sin apresurarme a  leer la respuesta me remití a la comida y sus consecuencias, o a lo que me pareció imprescindible e impostergable,  pero salí de mis dudas al ver que allí se afirmaba que lo más necesario para un ser humano es COMUNICARSE. Quizás por eso, admití: lo primero que hacemos al nacer es gritar.

Para que el suspense, ingrediente de toda buena historia, no faltara, la otra interrogante fue: ¿CUÁL ES EL MAYOR MISTERIO? La oscura respuesta, LA MUERTE, llenó el aire de un aroma mortífero, porque muy cerca de mí alguien se suicidaba lentamente con un cigarrillo.

Nuevamente aquél desconocido filántropo salió en mi ayuda al inquirir ¿CUÁL ES EL PEOR DEFECTO? Y sin dar oportunidad para indagar en  ese  delicado tema se contestó: EL MAL HUMOR, y  por supuesto, como soy de los que no le gusta caer mal, empecé a  sonreír.

A tono con mi buen ánimo las tres preguntas siguientes se referían a ¿EL REGALO MÁS BELLO?, ¿LO IMPRESCINDIBLE? y ¿LA SENSANCIÓN MAS GRATA? Las respuestas en ese orden eran: EL HOGAR, EL PERDÓN Y LA PAZ INTERIOR. Me sentí tan bien que casi lamenté que en ese momento anunciaran  la salida de mi tren.

Pero como la curiosidad es hermana de la sabiduría no quise marcharme sin saber en qué terminaba aquél cuestionario y leí con apresurado placer que el mejor remedio es el OPTIMISMO, la mejor satisfacción es EL DEBER CUMPLIDO y la cosa más linda EL AMOR.

Ya instalado en el coche, me recosté en mi asiento e intenté recordar las preguntas y respuestas, lo cual me llevó a las grandes encrucijadas filosóficas que han suscitado infinitas polémicas, al punto que al llegar a mi destino el viaje me pareció tan inusualmente rápido, cómodo y productivo y lamenté no haber copiado aquella interesante encuesta.

Tomado del libro “Amenidades” de Sergio Morales Vera

CAMAGÜEY: UNA CIUDAD PARA QUEDARSE

Una de las tantas leyendas de esta ciudad próxima a cumplir el medio milenio de fundada,  afirma que quien bebe agua aquí, aquí se queda.

Esa “agua”, a la que se refiere la tradición oral es “agua de tinajón”   una vasija de barro cocido que los artesanos locales rediseñaron hace siglos, tomando como modelo las que venían de España con aceites y otras mercancías.

El tinajón es un personaje protagónico de Camagüey, tanto es así, que a fuerza de posar en patios, parques, jardines, alamedas y en los más insospechados lugares, ha servido de motivo para que a esta ciudad se le llame “la ciudad de los tinajones”

Antiguamente y aún en muchas casas, esos recipientes de arcilla moldeada y horneada,  eran empleados para guardar el agua, recolectada mediante canales, que bajaba de los tejados en los nutridos aguaceros de la primavera cubana.

Ese vital líquido adquiría,  a la sombra de las enredaderas y los árboles de los patios interiores de viviendas y edificios civiles, militares y religiosos, una frescura particular,  capaz de lidiar con la ardorosa sed a que conducen los veraniegos días en esta tierra.

Más allá de lo que dice la leyenda, la realidad confirma que muchos de los que vinieron como visitantes fugaces, fueron tocados por la magia de los incontables encantos de la ciudad y de sus habitantes, y se quedaron.

Fundada en 1514, tuvo su primer asentamiento en la norteña Bahía de Nuevitas, bajo el título de  Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, pero luego,  por razones prácticas, fue trasladada tierra adentro, en dos ocasiones, hasta su actual ubicación mediterránea.

La situación geográfica de aquella villa, hoy Camagüey,  en el centro de la mayor llanura del país, abrazada por dos ríos y con temperaturas medias de 24 grados centígrados,  dan a su paisaje particularidades que lo distinguen del resto de las ciudades  cubanas.

A lo anterior se unen los aires coloniales que priman en sus calles, callejones, plazas, iglesias, edificios públicos, sus casas de grandes portales con enrejadas puertas y ventanas, que adornadas por el paso de los años, son una experiencia irrepetible.

Otros atractivos camagüeyanos son: una gran riqueza histórica, avalada por incontables acontecimientos fundamentales para la independencia cubana y su condición de cuna de  venerables próceres, entre los que sobresale el Mayor General Ignacio Agramonte (1841-1873)

La respetuosa hospitalidad de los hijos del Camagüey, gente educada y con un alto sentido de pertenencia, su patrimonio cultural donde se inscriben literatos como Gertrudis Gómez de Avellaneda o Nicolás Guillén, músicos como Jorge González Allué, o pintores como Fidelio Ponce, añaden razones para la admiración.

Tertulias de poetas, casa de la trova, compañías de ballet y de danza, numerosos grupos de música clásica y popular, artesanos artistas, pintores, galerías, teatros y una gama de expresiones culturales que desborda las expectativas, son también motivos del buen nombre de la ciudad.

A los tesoros arquitectónicos, históricos y culturales que forman el acerbo de esta ciudad se suman los miles de intelectuales, profesionales de todo tipo y gente simple que ama y se hace amar cada día

Por todo ello y volviendo a la leyenda, habría que preguntarse si lo de “agua de tinajón”  es sólo un poético eufemismo, para referirse a los seductores efectos que sobre el viajero ejercen el inefable encanto de esta ya casi pentacentenaria ciudad, y su maravilloso pueblo.

Tomado del libro “Crónicas camagüeyanas” de Sergio Morales Vera.