Archive for 21 enero 2012

DILEMA

 Hallo una hormiga en mi plato,

loca, sin saber qué hacer,

pero aunque debo comer

me detengo, no la mato.

Ella se detiene un rato,

como esperando por mí,

yo la espanto, le hago así

como le hago a la gallina,

pero nada, no camina,

se queda muy quieta allí.

Es una hormiga, total,

aplastarla cuesta nada,

una hormiga equivocada,

un ser nada espiritual.

Más o menos sigue igual

el mundo sin esa hormiga

y no hallaré quien me diga

que no la maté en defensa.

¿Pero y si la hormiga piensa,

y si quiere ser mi amiga?

Tomado del libro: Silencios con luna”

Autor: Sergio Morales Vera

INCERTIDUMBRE

No tengo la certeza de mañana,

al amanecer descubro que estoy vivo;

entre los agridulces de existir.

 Mi paladar inexperto

confunde naranjas con limones

y en esas acideces que transito

llego a la noche,

áun sin la certeza

de sí será la última,

o alcanzaré,  una vez más,  amanecer.

Autor: Sergio Morales Vera

Del libro: “Poemas de viernes”

ENTRE REJAS

Con esta soledad a lo Sabina,
por la resaca de tu adiós furtivo
muere otro día de tu andar esquivo
y una tristeza fértil me germina.

Mientras el viernes sin pasión camina
para dejarme un sábado abusivo
duele el domingo sin el aditivo
exiguo roce que a mi cuerpo anima.

Entre las rejas del fin de semana
encarcelado como un enemigo
bajo la letanía de un castigo

espero al lunes cuando su mañana
me traiga ilesa tu sonrisa ufana
junto al milagro de volver conmigo.

 Tomado del libro “Entre rejas”

Autor: Sergio Morales Vera

Búscame

Búscame,

no sé quien eres

pero sé que existes

y en mi insospechada soledad

te espero.

Búscame,

aunque quieran detenerte,

las edades prohibidas,

o los sabios consejos.

He vivido por ti y para ti

sin conocerte

y aunque no sea un gran mérito

amarte así, desconocida,

al menos me deja la certeza

de que si logras encontrarme,

te reconoceré.

Tomado del libro “Íntimos  vitrales”  Edit Ácana 2006

Autor: Sergio Morales vera

LAS CREDENCIALES DEL AMANECER (novela, fragmento)

Cuando sonó el despertador, Santiago dio un salto y se sentó en el borde de la cama. Se restregó los ojos con su habitual modorra de estudiante, pero lo sorprendió la certeza de que ya era un profesional. Acababa de graduarse en la Universidad y todavía no se había recuperado de la tensión de los últimos exámenes.

Sacudió la cabeza para espantar el sueño. Era su primer día de trabajo. Miró al reloj y sintió odio hacia aquél pequeño demonio que marcaba las cuatro de la madrugada. Todo el cuerpo le dolía y apenas podía abrir los ojos.

Se acostó nuevamente. El salto a la cama había sido una treta para despistar al sueño, una manera de confundir a su cuerpo y desorientar las posiciones. Su técnica para levantarse era refinada, casi científica: consistía en acostarse boca arriba, levantar las piernas y teclear en el aire con los dedos de los pies, los ojos cerrados y la respiración profunda, acompasada. Así, un par de minutos. Luego le imprimía un movimiento de rotación a los tobillos que iba descendiendo hasta las rodillas y activaba la circulación en esa parte del cuerpo.

Después levantaba los brazos, habría y cerraba los puños, rotaba las muñecas, los codos, los hombros; daba otro salto para sentarse en el borde de la cama y habría los ojos. Antes, este sistema de ejercicios incluía a Isabel. Por razones de espacio e intensión rozaba con sus muslos los de ella y de aquella fricción pasaba a un contacto más extenso y de aquel contacto una penetración que contribuiría despertar el área de la cintura y sus anexos. Sin embargo, en el actual estado de sus relaciones, lo mejor era evitar los roces.

EN EL JARDIN

 

Desde el clavel a la rosa,

la araña teje su tela

y sobre la tela vuela

una alegre mariposa.

El sol con sus rayos baña

los pétalos de la rosa.

¿Caerá la mariposa

en la trampa de la araña?

En el aire perfumado

por el clavel y la rosa

un arcoiris alado

parece la mariposa.

Se aparta el sol y en la estela

de luz que deja en la rosa,

aletea la mariposa.

¿Se habrá enredado en la tela?

Del libro “Alas para un cuento” Editorial Acana 2008

Autor: Sergio Morales Vera