COMO UNA NUBE

Una mañana e septiembre tuve

tu boca iluminada por mis besos:

cruzaste sobre mí como una nube,

un nimbo de lujurias y de excesos.

En la premura del placer no tuve

otra razón que recorrerte a besos,

y te fuiste de mí, como una nube,

vacía tras lloverme tus excesos.

¡Quien pudiera volver al aguacero

de sublimes caricias que nos dimos,

encontrar otra vez el punto cero

en donde sexualmente coincidimos!

¡Quien pudiera, por Dios, ay quien pudiera

saber si fue real esa quimera!

Del libro “Entre rejas”

Autor: Sergio Morales Vera

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