Archive for 3 marzo 2014

¿Y SU ÁRBOL GENEALÓGICO QUÉ?

Los apellidos, esas marcas de origen que sirven de referencia para seguir a través del tiempo los laberintos del árbol genealógico, probablemente surgieron cuando los nombres eran ya insuficientes para distinguir a un Juan de otro o a una María de otra.

Fue así como muchos de nuestros antepasados,  demostrando su sentido común, no se complicaron la existencia creando nuevas palabras para tal fin, sino que miraron a su alrededor y le endilgaron a cada cual, como apéndice del nombre, lo primero que les vino a la mente, o lo que más inmediato le quedaba.

De ahí que hoy en la nómina de apellidos estén presentes  palabras que designan a plantas, animales, oficios, partes del cuerpo, lugares geográficos, colores y una gran diversidad de elementos de la realidad cotidiana.

Basta una hojeada a la guía telefónica, un vistazo a los créditos de cualquier programa de televisión o una  visita al cementerio,  para comprobar que esas palabras que denuncian nuestro origen perdieron su significado inicial y pasaron a representarnos.

En esa breve indagación encontramos que muchas personas completan su nombre con Águila, Araña, Becerra, Borrego, Cordero, Curiel, Toro, Delfín Gallo, León, Gavilanes, Grillo y hasta de la Cerda y sin embargo, al llamarlos no pensamos en tales animales.

Hay muchos apellidos tomados de la flora: Álamo, Pino, Manzano, Naranjo; otros son nombres propios: Alberto, Enrique, Francisco, Alfonso,  y algunos oficios y profesiones: Piloto, Zapatero, Labrador o Pastor.

También abundan aquellos cuyo nacimiento parece remontarse siglos atrás tales son Rey, Reina, Conde, Castillo, Palacios, Hidalgo y hasta Escudero; se encuentran los que provienen  de lugares geográficos como Arroyo, Ríos, Monte, Sierra, Costa, Cuba, Cuevas y por supuesto los cósmicos, Sol y Luna .

Partes del cuerpo humano que sirven para el propósito de identificar a alguien son: Cabeza, Cuello, Muela y Ceja, mientras los hay que fueron tomados de objetos de uso cotidiano: Calderón, Rueda, Tablas, Piedra, Correa, Cruz, Puerta, Cortina  y por supuesto, Casas.

No menos numerosa es la lista de adjetivos devenidos apellidos: Bueno, Bravo, Recio, Clemente, Estable, Máximo, Pulido y como para gustos se han hecho los colores, estos también se incluyen: Rojas, Blanco Castaño, Marrón y Pardo.

Hay Aguada y Rioseco, Vuelta y Revuelta, Rey y Vasallo, Pena y Ventura, Palomo y Perdigón, Romo y Agudo, Tío, Sobrino y Nieto, Caballeros y Molinos, Caro y Barata, Ríos y Puentes, en fin…

Obviamente esa denominación que nos acompaña desde el nacimiento hasta después de muertos es un asunto tan fortuito que es posible que alguien obeso sea de apellido Delgado, un parlanchín Gago; un pesado Corcho; un infiel,  Leal; un anciano Infante; un ateo, Monje o un tacaño, Regalado.

Lo anterior no significa que no haya casos a los que su apellido le viene como anillo al dedo, vean si a  un millonario no le pega ser llamado Rico;  a una poetiza, Musa, a un bombero Valiente y a un campesino, Del Monte.

Pero  es en la posibilidad de las combinaciones donde la cosa se pone simpática. Veamos algunos ejemplos: Becerra Ahumada parecería un excelente plato; Arco Cuadrado, poco probable; Domingo Diez, una fecha; Galán Cortés, tremendo conquistador; Armas Mesa  (sin dudas carpintero)

No menos sugerentes serían León Manso, Guerra De la Paz, , Cabello Calvo, Infante Travieso, Pena Alegre, Casados Consuegra, Campo Izquierdo o Lunar Bello.

Y cuántas suspicacias no despertarían los que inscriptos en registro civil con las siguiente combinaciones: Gallo Guardado, como si lo escondiera de una visita; Amado Licor, será que le gusta el ron; Cornelio Madruga, que se cuide del lechero, Alemán Prieto o Rubio Negrín, estaría raro, muy raro y bueno quien fuera Chao Amor, ¿llegaría al matrimonio?

En fin que cualquiera puede tener un árbol genealógico lleno de animales, con injertos de palmas o de robles o vaya usted a saber qué babel de cosas que lo carguen tanto que sus ramas amenacen caer y con ellas su historia personal. 

Lo cierto que gústenos o no arrastramos por la vida y más allá, esa irrenunciable herencia que marcada por la  imaginación de nuestros antecesores nos identifica, no obstante vale aclarar que cualquiera que sea el origen de un apellido,  lo que cuenta es lo que somos, porque como dice el refrán: “El hábito no hace al monje”.

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NOMBRES CURIOSOS DE LA GEOGRAFÍA CUBANA.

Quien realice un breve recorrido por la geografía cubana,  podrá comprobar con asombro que en ella abundan nombres de muy disímiles procedencias: de la fauna, la flora, la historia, la religión, el buen humor, la fuerza de la costumbre y que hasta los hay inclasificables.

Entre los poblados, ciudades y sitios diversos cuya denominación deriva del reino animal un viajero curioso puede encontrar muchos que tomaron su nombre de las aves: Las Auras, Los Patos, El Sijú, Perico, La Gallina, Canario, Las grullas y Rincón del gallo, son ejemplos.

En esa lista abundan los que coinciden con los de algunos mamíferos o términos afines a ellos, tal es el caso de: Las Chivas, Manatí, La Mula, Los Puercos,  Guamo, El Zorral, El Toro, Almiquí, Leones, Los Murciélagos Verracos; Cayo Ratones, Bahía Perro, Ojo de Toro, Cabeza de Vaca, La Perrera y El Cuero

También los llamados cual insectos: Alacranes, Guasazas, La Mosca, La Hormiga, Moscones, Mariposa y El Cocuyo,  y como peces o reptiles: El Majá, La Majasera, Jicotea, Tortugas, Camarones, Anguila, Caimana y Cocodrilo.

Y a propósito de reptiles, aunque la Isla de Cuba no ostenta oficialmente el nombre de Caimán, no hay dudas de que su imagen en el mapa se asemeja  mucho a uno de ellos, por lo demás verde, debido a que prácticamente durante todo el año permanece tapizada de ese color  por su fértil naturaleza.

Vale también recordar que El Poeta Nacional cubano, Nicolás Guillén,  seducido por la apariencia de la Mayor de las Antillas, creó una imagen en la que concede más énfasis al color predominante que a la forma y la llamó “verde lagarto verde”.

La rica flora local refleja su diversidad en este geográfico compendio en locaciones como, El Naranjo, Cupey, El Coco, Boniato,  Boniatico, Los Ñames, Limonar, La Yagruma, La Ceiba, La Palma, Guayabo. El Plátano, Tamarindo, Majagua, El Cedro, El Mamey, El Mango, Júcaro, Aguacate, Margaritas y varios más.

Muchos pueblos a lo largo y ancho de este país llevan los nombres de ilustres próceres, entre ellos cito algunos de los más notorios, José Martí, Héroe Nacional de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes, Padre de La Patria, y Antonio Maceo e Ignacio Agramonte, relevantes figuras de las guerras independentistas.

Se incluyen en este panorama poblados homónimos a países, fundamentalmente latinoamericanos: Guatemala, Perú, Colombia, Venezuela, Panamá, Costa Rica, Argentina, Brasil…, de otros continentes: Filipinas, Australia y Corea o personalidades como Colón y George Washintong. 

No menos prolíferos son los nombres de santos, que sin discriminación de género van desde Catalina, Rita, María, Fe, Rosa, Isabel y Clara, junto Agustín, Lorenzo, José, Domingo, Rafael y Pedro, hasta sumar casi medio santoral.

En este imaginario tránsito por la geografía insular cubana, las creencias religiosas dejaron su huella en: El Jigüe, Providencia, La Caridad, Redención, Los Ángeles, El Rosario, Las Ánimas, Dios Ayuda, Palo del Diablo, La Magdalena, La Purísima, Piedad,  Paraíso y La Gloria.

Y como de contradicciones está lleno este mundo, estas no podían estar ausentes en este asunto geográfico y por eso hallamos lo mismo Campo Florido que Palo Seco, Pozo Seco y  Ojo de Agua, Madruga y Mala Noche, La Bajada y La Sierra, Morón y Rancho Veloz, La Dolorita y La Alegría, Arroyo Blanco y Pozo Prieto, La Soledad y Cuatro Compañeros.

Existen sitios cuyos nombres parecen ser una invitación a visitarlos, qué sino sucede con: Las Delicias, Bombón Norte, El Descanso, La esperanza, Vista alegre,  Vista Hermosa,  Vista Bella, Buena Vista, Remedios, Laboriosidad, La Fama, Alta Gracia, La Felicidad, La Paz, La Victoria y Buenaventura,

En algunos casos pareció primar alguna predisposición a las matemáticas, esto ocurre en, Dos Palmas, Dos Hermanas, Dos amigos,  María Tres, El Nueve, Número Quince, Cienfuegos, El Triángulo y en otros se impuso el gusto por las joyas: La Sortija, La Prenda, Esmeralda, El Rubí y La Perla.

Finalmente  los hay de muy difícil clasificación: Gurugú, Sipiabo, Jarahueca, Maragabomba, Bolondrón, Güira de Melena, Melena del Sur, Corral Nuevo, Mata Abajo, Esquina de Ponce, El Iris, Suspiro, La Jaula, La Tumba y  Pisa Bonito.

Cabe concluir que aquí se cumple aquello de que “para gustos se han hecho los colores”, aunque si bien es cierto que resulta imaginativo este inventario, hay algunos casos que se las traen, si de definir el gentilicio de sus habitantes se tratara.

De “Amenidades”

REFRANES: ESCOJA EL QUE LE CONVENGA.

No hay nada mejor para echar atrás los problemas y quedar bien con uno mismo, que acudir a un refrán, esa breve sentencia nacida de la práctica vital humana y trasmitida de boca en boca, siempre está a mano para justificar cualquier situación que se presente.

Los hay para todos los momentos, no importa si es una fiesta o un velorio, un éxito o un fracaso, un amor o un desamor, aunque uno contradiga al otro, porque cada persona es un mundo aparte  y en la diversidad de puntos de vista y circunstancias, para gustos se han hecho los colores.

En su gran mayoría tienen una perspectiva positiva, por eso, si usted se encuentra en problemas: a mal tiempo buena cara, detrás de la tempestad viene la calma y cuando la noche es más oscura, amanece; métale el cuerpo al asunto, olvide el tango y cante bolero pues andando se quita el frío.

Aunque no por mucho madrugar se amanece más temprano, es sabido que al que madruga Dios lo ayuda y la suerte es loca y a cualquiera le toca, tenga en cuenta que quien da primero da dos veces, lo cual implica que la luz de adelante es la que alumbra, además, la yagua que está pa´uno no hay vaca que se la coma.

Es verdad que nadie está contento con su suerte, pero del lobo un pelo, piense que Dios aprieta pero no ahoga y de los cobardes nunca se ha escrito nada, siempre sin excesos puesto que vale más que digan aquí corrió que no aquí murió, no olvide que la esperanza es lo último que se pierde.

Sonría, la buena cara es carta de recomendación, si la barba no hace al filósofo, de todas maneras de noche todos los gatos son pardos, por supuesto,  el mono aunque lo vistan de seda mono se queda; a pesar de ello insista en sus propósitos, no deje camino por vereda  aunque todos los caminos conducen a Roma.

No pierda tiempo, la oportunidad la pintan calva, no crea eso de que nadie es profeta en su tierra, por mucho que vuele el aura, siempre el pitirre la pica, todo lo que pasa conviene, nunca es tarde si la dicha es buena y vale más tarde que nunca.

   Si alguien le causa penas, recuerde que quien bien te quiere te hará llorar, si sus dificultades son con un vecino no se ofusque con él: ¿quién es su hermano? El vecino más cercano. Si lo sorprende un aguacero en medio de la calle: siempre que llueve escampa. Si se siente solo, es mejor andar solo que mal acompañado, olvídese de que una mano lava a la otra.

Si la montaña no viene a usted, vaya a la montaña, un clavo saca a otro, es tan malo no llegar como pasarse, y si tiene miedo cómprese un perro, para que sea suyo, porque quien da pan al perro ajeno pierde el pan y pierde el perro y casi siempre lo barato sale caro.

Al pasado lo pasado, lo que fue y no es, es como si no hubiera sido, los últimos serán los primeros, pero nunca diga de esta agua no beberé, porque al mejor escritor se le va un borrón y es mejor precaver que tener que lamentar, no todo lo que brilla es oro, sueñe que no sólo de pan vive el hombre.

Críe fama y acuéstese a dormir, eso sí, no se descuide pues al camarón que se duerme se lo lleva la corriente, aspire a mucho, caballo grande ande o no ande, no se preocupe por eso de que el perfume bueno viene en frasco pequeño, no se prejuicie, el que come bueno y malo come más.

Elija el refrán a su medida, reflexione serenamente, el que espera desespera, a un gustazo, un trancazo; mire bien por donde camina, porque el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, se lo advierto: guerra avisada no mata soldados, ría conmigo, total, lo que no se va en lágrimas se va en suspirosel que ríe último, ríe mejor.

Incluido en mi libro “Amenidades”  de crónicas ligeras